7.27.2010

Los correctos aplicados al proceso de transfusión


Carlos Arturo Vallejo Ríos
Jefe Bancos de Sangre y Tejidos. Hospital Universitario San Vicente de Paúl
Medellín
Un método que permite realizar transfusiones más seguras de sangre es el de los “7 correctos”. Ha sido utilizado por el personal de enfermería para la administración de medicamentos, pero que igualmente es válido para la aplicación de hemocomponentes y que ajustado pudiera interpretarse como:
1. Paciente correcto
2. Hemocomponente correcto
3. Vigilancia correcta
4. Equipo de aplicación correcto
5. Volumen correcto
6. Velocidad correcta
7. Registros correctos
Con el fin de realiza transfusiones más seguras, es necesario que todos los involucrados en las diferentes etapas del proceso aseguren que la sangre correcta llegue al paciente correcto en el tiempo correcto.
1. Paciente correcto
Antes de extraer una muestra de sangre para realizar las pruebas pretransfusionales hay que comprobar la identidad del paciente, así como conocer su historia clínica. Si durante una urgencia debe extraerse una muestra de sangre de un paciente no identificado, es necesario asegurarse que se le haya sido asignado un número de identificación temporal, para luego enviar la muestra al banco de sangre.

En la medida de lo posible, es necesario interrogar al paciente para saber si tiene antecedentes de reacciones adversas a transfusión y conocer la indicación de la transfusión, patologías concomitantes, estado hemodinámico, presencia de infección, si tiene restricción de líquidos, todo esto con el fin de valorar el riesgo transfusional y así prevenir o detectar a tiempo una posible reacción adversa.

 Si es la primera vez que se le administra una transfusión, la enfermera debe explicarle las características del procedimiento o síntomas de una reacción adversa como prurito, escalofrío o fiebre entre otras.

Antes de iniciar la transfusión de los hemocomponentes, la identificación del paciente debe ser doblemente verificada, para ello se recomienda que la hagan dos verificadores (enfermeras), corroborar con el paciente sus nombres y apellidos completos y el número de identificación, además de verificar en la manilla, historia clínica, kárdex de enfermería o cualquier otro recurso institucional que contenga estos datos.

2. Hemocomponente correcto

Corroborar que lo despachado por el banco de sangre corresponde en cuanto a tipo y cantidad de hemocomponentes con lo solicitado por el médico y que las unidades entregadas en el servicio son para el paciente correcto; confirmar que la identificación de las unidades de sangre y lo consignado en el formato de despacho de hemocomponentes y control de transfusión, se correlacionan.

Debe tenerse en cuenta que las reacciones adversas más peligrosas suelen deberse a errores en la identificación del producto sanguíneo o del paciente.

Un error en la aplicación de hemocomponentes puede producir serías complicaciones e incluso la muerte del paciente. La reacción adversa más severa, es la reacción aguda hemolítica intravascular, producida por incompatibilidad ABO, la cual se estima que se presenta en una de cada 10 mil a 40 mil transfusiones y la muerte en uno de cada 100 mil pacientes que reciben transfusión.

Esta complicación es netamente un error de procedimiento en alguno(s) de los pasos que se ejecutan desde que el médico considera que el paciente requiere una transfusión hasta la aplicación de los hemocomponentes, o sea que es un error humano. La mayoría de los errores ocurren fuera del banco de sangre, ya sea al momento de la obtención de las muestras para realizar las pruebas pretransfusionales o al administrar la sangre, por lo que el personal de enfermería debe tener mucho cuidado, por ser de su exclusiva competencia.

 3. Vigilancia correcta

 Es necesario realizar una estricta vigilancia por parte de enfermería al paciente durante la transfusión. Antes de iniciar la aplicación de los hemocomponentes, se le deben tomar al paciente los signos vitales como presión arterial, pulso y temperatura e informar al médico tratante para que autorice el inicio del procedimiento y según la condición clínica del paciente se podrá repetir las tomas cada media hora o en la mitad de la infusión y al finalizar la transfusión; cuando se aplique concentrados de plaquetas y crioprecipitados, se podrá hacer la toma antes de iniciar la primer unidad y al finalizar la última.

Se debe verificar la tolerancia al procedimiento mediante la identificación de los signos de reacción transfusional como: dolor en sitio de infusión, escalofrió, fiebre, náuseas y vómito, dolor torácico, prurito, agotamiento, tos, disnea, hipotensión, ansiedad, diaforesis, dolor en la espalda, bronco espasmo, alteración del estado de conciencia, sensación de muerte inminente, edema laríngeo, petequias, urticaria, o mialgias Una adecuada y oportuna vigilancia por parte de enfermería, permitirá detectar a tiempo una reacción adversa y efectuar el manejo adecuado por parte del médico.

4. Equipo de aplicación correcto
 Para la aplicación de los hemocomponentes, se debe utilizar un catéter o aguja de calibre grueso, con el fin de evitar fenómenos hemolíticos y tener una velocidad de infusión adecuada; es deseable, optar por venas del antebrazo o de la mano. Para los adultos se aconseja utilizar agujas o catéteres de calibre 18 ó 19G; para recién nacidos y niños, un calibre 22 ó 23G.

Para aplicar glóbulos rojos se debe utilizar un equipo de transfusión o administración de sangre, el cual posee un filtro en el interior de la cámara de goteo que permite atrapar micro coágulos; el equipo de transfusión o administración en Y se utiliza cuando se requiera diluir una unidad de glóbulos rojos con solución salina isotónica debido a su viscosidad, cuando por la condición clínica del paciente se requiera infundir cristaloides al mismo tiempo o transfundir al tiempo dos unidades de glóbulos rojos.

Los plasmas frescos congelados se pueden transfundir con: equipo de aplicación de plaquetas o equipo de venoclisis (macrogotero) sin filtro.

Los concentrados de plaquetas se pueden transfundir con: equipo de aplicación de plaquetas, equipo de tres vías o equipo de venoclisis (macrogotero) sin filtro. Si los concentrados de plaquetas, requieren que sean filtrados, se utilizara el filtro de paso, como equipo de aplicación; y las plaquetaféresis con equipo de aplicación de plaquetas o equipo de venoclisis (macrogotero) sin filtro.

Los crioprecipitados se pueden transfundir con equipo de tres vías, equipo de aplicación de plaquetas o de venoclisis (macrogotero) sin filtro.

5. Volumen correcto
El médico deberá tener en cuenta la deficiencia que presenta el paciente y que hemocomponente(s) requiere, si existe alguna restricción para recibir un determinado volumen y para así evitar uno de las reacciones adversas postransfusionales, como es la sobrecarga circulatoria.

Se debe tener cuidado con la cantidad de volumen que se les transfunde en pacientes con insuficiencia renal crónica (sino son transfundidos durante la diálisis), los que presentan insuficiencia cardíaca congestiva y a quienes se les transfunde plasmas frescos congelados, como son los hemofílicos B ya que al no tener pérdidas concomitantes se les aumenta la volemia de una manera importante, lo que puede producir sobrecarga de volumen.

6. Velocidad correcta
La transfusión de glóbulos rojos se debe iniciar lentamente, a 45 gotas/minuto durante los primeros quince minutos, permaneciendo junto al paciente, de esta forma, si el paciente muestra signos o aqueja síntomas típicos de reacción adversa, se deberá interrumpir de inmediato la transfusión y llamar al médico.

Si no hay problemas en los primeros quince minutos, se aumentará a 60 a 90 gotas/minuto o más rápido según lo requerido; la aplicación de una unidad de glóbulos rojos no podrá demorarse más de cuatro horas, por el riesgo de contaminación.

Los pacientes con restricciones de líquidos, se deben transfundir a una velocidad de infusión de 1mL/kg/hora y en posición semisentada.

En caso de urgencia o cuando el paciente este en choque avanzado se podrán utilizar infusores, lo cuales permiten transfundir grandes cantidades de líquidos en poco tiempo. Se debe tener en cuenta que al utilizarlos, la presión no debe exceder los 300mm/Mg para evitar la hemólisis mecánica.

La aplicación de una unidad de plasma fresco congelado deberá hacerse a una velocidad de 200 mL/hora; las plaquetas entre diez y quince minutos por unidad y los crioprecipitados entre cinco y diez minutos por cada unidad.

 7. Registros correctos 
Se debe dejar constancia escrita en el formato de control de transfusión, anotando los hemocomponentes aplicados, (tipo, cantidad y número de identificación de las unidades, número de los sellos de calidad; los valores de los signos vitales, antes, durante y después de la transfusión.

Si se presentaron reacciones adversas a la transfusión, deberá dejarse constancia en la historia clínica o en el formato de transfusión de la evaluación del médico las características de la reacción en cuanto a signos y síntomas,

El registro del control de transfusión, es de suma importancia y debe hacer parte de la historia clínica del paciente ya que será la única constancia válida del procedimiento realizado y de las unidades aplicadas, por lo tanto se debe archivarse durante el tiempo estipulado por la legislación vigente.

Conclusión
Al ser la aplicación de los hemocomponentes un procedimiento de enfermería, es necesario que el personal lo conozca y este entrenado, que se sigan en forma estricta cada una de las etapas del proceso con el fin de realizar una transfusión segura y así identificar en forma temprana y oportuna los eventos adversos y reducir el riesgo que este procedimiento puede representar para el paciente.

Seguir los “7 correctos” durante la transfusión de hemocomponentes permitirá realizar transfusiones correctas al paciente correcto en el tiempo correcto y en forma más segura.
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